Amir Baluch

La psicología del Burlador de Sevilla

 

Desde el siglo diecisiete, han aparetido muchas obras sobre un hombre que se llama don Juan. Quién es este don Juan, y por qué hay tantas historias sobre su vida? La respuesta es que hay varios tipos de don Juan. Si se trata de encontrar la primera aparición sobre don Juan en la literatura, inevitablemente se encontrará la comedia, El burlador de Sevilla y convidado de piedra, que fue escrita por un monje, Gabriel Téllez, que también es conocido por el nombre, Tirso de Molina. La obra fue escrita en la primera mitad del siglo diecisiete, pero no tenemos una fecha exacta. El carácter central de la obra es un joven, don Juan Tenorio, un noble, que seduce mujeres y las abandona sin remordimiento. Es el sobrino del embajador de España en Nápoles, hijo de don Diego Tenorio, Conde de Lebrija, un soltero con un impulso para violar a mujeres. Las cosas que le importan en la vida son el honor personal y la seducción de las mujeres. Está en conflicto con todas las personas de la obra, incluso su compañero y criado, Catalinón. Es un hombre que vive en el momento sin preocuparse de las consecuencias de sus acciones en el futuro. Dice, "Sevilla a voces me llama el Burlador, y el mayor gusto que en mí puede haber es burlar una mujer y dejalla sin honor." ¿Qué puede estar en la mente de una persona como él?

Don Juan tiene una vida muy sexual. En el burlador, hay cuatro mujeres que viola: Isabela, Tisbea, doña Ana, y Aminta. Isabela y doña Ana son nobles, y Aminta y Tisbea son de la clase baja. Goza de todas y escapa con facilidad en cada ocasión, con la excepción de doña Ana, quien gritó para la ayuda de su padre, don Gonzalo. Cuando don Gonzalo entra, pelea con don Juan, lo quien mata con su espada. Don Gonzalo dice que tendrá ser venganza después de su muerte, pero don Juan sólo ríe. Después de violar a las mujeres en la obra, don Juan ve la estatua de don Gonzalo y le da un tirón a la barba. Es claro que don Juan no tiene respeto para nadie sino el mismo. Al final de la obra, la estatua despierta a los muertos para llevar a don Juan al infierno.

La primera mitad de la obra trata de las mujeres que son violadas. Este don Juan no busca para una mujer perfecta en sus aventuras; buscando una nueva conquista o desafío. Le importa el juego y la burla más que su deseo para el sexo. El sexo solamente es una parte de la burla. En el siglo diecisiete, un noble no tiene una vida verdadera sin el honor. El hecho de que una mujer sea virgen es su característica más importante. Si una mujer no tiene su virginidad, no tiene honor. En esta época, solamente hay algunas resoluciones para este problema. La persona que violó a la mujer puede casarse con ella para restaurar su honor. No hay duda de que esa no es la intención de don Juan. Si un hombre no se casa con la mujer, él merece morir. Don Gonzalo toma su venganza de esta manera en la obra. Algunas veces, la muerte del hombre no es suficiente, y la mujer tiene que entrar en un convento. Su vida entonces es símbolo de la crueldad del hombre. Esta mentalidad del siglo divierta a don Juan, y las ideas del escenario son una razón por qué don Juan viola a las mujeres. Aumenta a la burla por subir lo apostado.

También la manera en que don Juan realiza la burla le divierte. Algunas veces finge que es otra persona, y otras veces promete casamiento a las mujeres. Algunas situaciones son más complicadas, pero después del acto, la complicación mejora la burla. Si hay complicaciones al conseguir a la mujer, tiene que usar palabras suaves y comentarios ingeniosos. Por ejemplo, cuando don Juan quiere hacer el amor con Tisbea, dice cosas como "el mar puede anegarme entre sus olas de plata, que sus limites desata, mas no pudiera abrasarme." En otro verso Tisbea dice "mucho habláis," y don Juan responde "mucho encendéis." Don Juan usa las burlas para alimentar su yo. Las burlas complicadas respaldan la idea de que no hay burlador mejor que él.

Se puede llamar don Juan un "deportista" porque a don Juan le gusta los desafíos y las dificultades que acompañan la conquista. Le gusta el engaño mucho, aunque el engaño es un medio para un fin. Sus engaños terminan en la conquista, pero una conquista es una conquista; la acción tiene lugar en el engaño y la decepción.

Don Juan no distingue entre mujeres. Para él, todas las mujeres son iguales. Don Juan viola a nobles y a campesinas. Es fácil aprovecharse de las dos clases de mujeres; una no es más difícil que la otra. Solamente quiere violar a mujeres con indiferencia. También, el hecho de que don Juan no tenga preferencia entre mujeres muestra que la burla es lo más importante para él. No sale de una mujer a otra porque está defraudado o porque no encuentra lo que quiere en una mujer. No busca la mujer perfecta. En un sentido, cada mujer es la mujer perfecta. Las mujeres tienen el honor que don Juan quiere de ellas tomar para su burla.

Una posible razón por las acciones es que don Juan solamente es un hombre. Por todas partes de la obra, don Juan dice que es "un hombre sin nombre." Se puede interpretar esta oración en muchas maneras, y una de estas maneras es que don Juan se comporta como un hombre con instintos anormales, sin la influencia de la sociedad. La sociedad da valor a cosas como la monogamia y casamientos arreglados. Todos los hombres tienen instintos animalísticos en cuanto al sexo, y don Juan vive con estos instintos. Don Juan no permite que la sociedad ponga su idea sobre el sexo sobre él. Don Juan es don Juan, un hombre que representa a todos los hombres en una manera u otra, y por eso, es un hombre sin nombre. Para don Juan, lo que hace es cien por cien natural, un impulso, un deseo.

¿De dónde vienen estos deseos de don Juan? Una respuesta posible es que don Juan tiene una conexión con el diablo. En una escena, cuando don Juan está tratando de violar a Aminta, Catalinón dice, "¡desdichado tú, que has dado/ en manos de Lucifer!" Es posible que don Juan tenga un poco del diablo en él porque no tiene miedo de Dios y también tiene el poder para hacer lo que hace en su vida. Esta evaluación provocaría la venganza de Dios por medio de la estatua de don Gonzalo al final de la obra.

Algunos críticos piensan que don Juan tuvo una niñez mala. Es posible que no haya tenido una madre y que padre haya sido cruel. El hecho de que don Juan viole a una mujer tras otra puede representar la búsqueda para una madre verdadera. Los hombres que pelean con él, o los hombres que son engañados por él pueden representar su padre malo. Este tipo de don Juan esta muy confuso y no sabe lo que hace. Esta idea se deriva del complejo de Edipo. En el drama de Sófocles, Edipo Rey, un joven abandonado busca a su madre, tiene relaciones sexuales con ella, y mata a su padre. Todo fue profetizado por un oráculo. En El burlador de Sevilla, se puede imaginar que don Juan esté buscando a su madre en un sentido de que las múltiples mujeres que viola, y los hombres que engaña representan la venganza de su padre malo que le abandonó de niño.

La mentalidad de don Juan no puede permitir que él se sienta culpable del sufrimiento de las mujeres o los hombres que van a casarse con las mujeres. Para ser cruel a otros, no es imposible que uno se sienta culpable de sus acciones o su conciencia causaría que se preocupara de su futuro. Don Juan piensa que no tiene culpa, y por eso puede continuar sus violaciones. Su misión en la vida es seducir y burlar a las mujeres, y no sabe tener compasión para las personas deshonradas.

Se puede decir que don Juan es inmoral y que el "donjuanismo" es malo. Psicoanálisis dirá que don Juan tiene un desorden psicosexual. Muchas personas leerán El burlador de Sevilla y llegarán a la conclusión de don Juan debe morir porque causa estrés y conflictos. Nunca cumple sus promesas, y siempre abandona a las mujeres sin honor. Tiene un yo enorme y parece que solamente se ama a sí mismo. No tiene emociones ni remordimientos. Sin embargo, hay una otra perspectiva. Don Juan puede estar confuso y deprimido. No puede tener confianza en el mundo ni en las mujeres del mundo. Piensa que otras personas son muy crueles, y por eso, los trata como enemigos. Trata de hacer burlas antes de ser el sujeto de una burla. Sus acciones, en otras palabras, se derivan de la crueldad del mundo en que vive. Tiene miedo del mundo en su corazón, pero no puede mostrar este miedo porque entonces sería vulnerable. Don Juan solamente se comporta en una manera en que piensa otras que personas se comportan. Sin su valentía, se sentiría sin protección. Con su valor, puede combatir con la decepción y su odio del mundo. En su mente, don Juan es un hombre torturado de la sociedad. Pero, ¿qué tal su comportamiento con las mujeres? Puede ser otro tipo de miedo. Es posible que don Juan esté inseguro con su virilidad, y por eso, que tenga que probar su virilidad una y otra vez violando mujeres.

En el caso del hombre torturado, don Juan no puede controlarse. Probablemente esta influido de sus padres durante su niñez. Es posible que los padres de don Juan hayan sido crueles y muy estrictos. Si éste es el caso, don Juan pensaría que si mostrara sus debilidades, sufriría mucho y tal vez morirá. Por eso, don Juan vive como burlador, haciendo daño a todos antes de recibir daño de ellos.

La seducción en El burlador de Sevilla no es el único tema importante. Don Juan tiene mucho honor también. Desgraciadamente, no puede ver que las violaciones de mujeres no ganan honor, pero en otras circunstancias don Juan muestra mucho honor. Siempre cumple su palabra con hombres. Un ejemplo de esto está en la conversación entre don Gonzalo de piedra. Don Gonzalo dice, ¿Cumplirásme una palabra / como caballero?" Don Juan responde, "Honor tengo, y las palabras / cumplo, porque caballero / soy." En otra parte de la obra responde don Juan a una pregunta semejante, "digo que la cumpliré; que soy Tenorio." Don Juan es noble, pero solamente muestra su honor en la cara de un enemigo. Por eso, se puede concluir que don Juan tiene honor y valor personal. Piensa bien de su nombre, y también tiene el deseo de pelear para proteger su nombre. En fin, don Juan cumple su palabra y asiste a la cena de don Gonzalo. Pero solamente cumple su palabra con hombres. Don Juan muestra su honor cuando es como soldado, listo para la batalla. Se parece que don Juan muestra su sentido de honor cuando hay peligro. Cuando hay peligro, don Juan defiende su honor, hasta cuando está en la cara de Dios.

Se puede pensar que don Juan es ateo, pero no es el caso en El burlador de Sevilla. Es posible que sea un cristiano malo e irreligioso, pero por todas partes de la obra, sabe de la presencia de Dios. Al final de la obra, pide gracia y pregunta a la estatua de don Gonzalo si le gusta el cielo. También, la presencia de la estatua como alguien que tiene vida es prueba para don Juan de que hay un Dios. El problema es que don Juan piensa en la gracia de una manera falsa, o por lo menos, falsa según Tirso de Molina. Don Juan es un blasfemo que se burla de su conciencia cuando su compañero Catalinón habla de esto. Su comentario favorito es "¡Qué largo me lo fiáis!" En este caso, Dios es el acreedor y está juzgando el peso de los pecados de don Juan. Piensa que tiene mucho tiempo para arrepentirse. Siempre quiere posponer su arrepentimiento. Su creencia es que se puede arrepentirse al final de su vida y ganar la gracia del Dios. Por eso se ríe y responde con "¡Qué largo me lo fiáis!" cuando otras personas dicen que va a quemar en el infierno, y es posible que diga esto para recordarse que tiene tiempo para arrepentirse en algún momento del futuro. Esta mentalidad crea un carácter que no tiene miedo de la retribución. ¿Por qué a don Juan se le niega de gracia? Don Juan solamente puede ganar la salvación si hace buenas cosas en su vida. Las acciones buenas aumentan al final de la vida, según Tirso. Don Juan piensa que se puede esperar al momento final antes de arrepentirse, pero si todas sus acciones en su vida son malas y horribles, no es digno de la gracia de Dios. Don Juan articula sus ideas en la obra diciendo:

Si ese plazo me convida para que gozaros pueda,
pues larga vida me queda, dejad que pase la vida.
Si de mi amor aguardáis, señora, de aquesta suerte
el galardón en la muerte, ¡qué largo me lo fiáis!

Este es una tema importante para Tirso, y hace su punta muy clara con la muerte de don Juan que la idea de gracia que tiene don Juan es falsa. Don Juan vivo su vida con una aventura después de una otra, disfrutando sus burlas y violaciones, descuidando los consejos de su compañero, Catalinón, su padre, y también el convidado de piedra. Nada de esta podría cambiar la actitud o carácter de don Juan. Desde entonces don Juan no cambió sus acciones y manera en que vive, no estuvo en la gracia divina, y no podría salvarse. Dios no aceptó su confesión y arrepentimiento en el fin, y este es el tema religiosa de Tirso de Molina: se necesita estar en un estado de gracia antes de recibir perdón para sus pecados.

El nombre inmortal de don Juan, el burlador de Sevilla, evoca imágenes de un hombre inmoral, aventurero, erótico, valiente, y gallardo. Es un hombre que actúa mucho y habla poco, pero cuando habla, sus versos tienen tanto sentido y pasión que pueden tomar el aliento de una persona. Es juvenil, enérgico, y dinámico mientras vivir una vida rápida que termina en una conclusión inexorable. Hay muchas imitaciones de esta historia de don Juan, pero El Burlador de Sevilla no tiene un igual. Este don Juan es el primero, y por eso no esta influido de otras obras o historias. Solamente un don Juan que no ha leído sobre sí mismo puede traernos un carácter tan fuerte y emocionante. Estos son las razones que el don Juan de Tirso, con todas sus características buenas y malas, es el más interesante y fascinante carácter de todos los don Juanes.

 

Obras consultadas:

Casalduero, Joaquín. Contribución al estudio del tema de Don Juan en el teatro español. Ediciones José Porrúa Turanzas, S. A., Madrid, 1975.

Copjec, Joan. Radical Evil. Verso, New York, 1996.

Ebersole, Alva V. Disquisiciones Sobre El Burlador de Sevilla. Ediciones Almar, S. A., Salamanca, 1980.

Gingras, George y Sola-Solé, Josep. Tirso’s Don Juan. The Catholic University of America Press, Washington, D.C., 1988.

Mandrell, James., Don Juan and the Point of Honor. Pennsylvania State University Press, University Park, Pennsylvania, 1992.

Rank, Otto. The Don Juan Legend. Princeton University Press, Princeton, 1975.

Smeed, J. W. Don Juan. Routledge, New York, 1990.

Weinstein, Leo. The Metamorphoses of Don Juan. Stanford University Press, Stanford, California, 1959.